El período fértil en una mujer es algo que podemos medir sin complicaciones, y sobre todo de manera natural, siempre que conozcamos bien los cambios que se producen en nuestro cuerpo durante el ciclo conocido como ovulación. Aunque parezca mentira, se trata de un proceso en el que hay mucho desconocimiento a nivel general. Vamos a hablar de sus fases, de manera resumida, y de cómo podemos interpretarlas correctamente para saber en qué momento nos encontramos en el período fértil. Se trata de una información que conviene conocer si estamos buscando un embarazo.


Como hemos comentado, lo primero de todo es saber a qué nos referimos cuando hablamos de ovulación, ya que es el término clave que hay que conocer para determinar la fertilidad de cada mujer. Se trata de un ciclo que puede durar un mínimo de 28 días y un máximo (como regla general, ojo, siempre hay excepciones) de 35. Empieza el primer día de la regla y culmina, evidentemente, en el día anterior a la misma del mes siguiente. No todas las mujeres son regulares, como sabemos, por lo que a veces pueden producirse incluso variaciones entre mes y mes.


En los primeros 12 ó 14 días de este período, el cuerpo empieza la preparación necesaria para el supuesto de que se produzca la fecundación. Esto se hace sobre todo mediante la producción de hormonas: estrógenos, que son los que aumentan la libido y fomentan la actividad sexual, y la hormona estimulante del folículo. La producción de ambas de manera mucho mayor ayuda a que el ovario empiece a conformar lo que se convertirá en un óvulo posteriormente.


Transcurridos esos días, entrará en acción la hormona luteinizante, que será la que finalmente ayude a reunir los nutrientes, proteínas, etc., con los que debe recubrirse el óvulo. Cuando éste haya formado a su alrededor el llamado cuerpo amarillo, estará dispuesto y preparado para acoger la llegada del espermatozoide.


El paso final del ciclo se produce cuando el óvulo desciende por las trompas de Falopio y se aposenta en el útero. Su duración allí no es demasiado larga; apenas 24 horas hasta que el cuerpo empiece a desecharlo. El período fértil de la mujer está comprendido entre los tres-cinco días antes de que esto empiece a suceder, es decir, antes de que comience la regla. El día posterior a la misma también es un momento propicio para conseguir un embarazo.


Podemos utilizar esta información para llevar un control de nuestros días fértiles del mes, preverlos y mantener relaciones durante ellos en caso de que estemos buscando quedarnos embarazadas. Para ello, lo mejor es un método tradicional, que no exige complicación alguna: basta con ir apuntando las fechas en un calendario e ir haciendo los cálculos. Evidentemente, esto puede ser un poco más complicado si nuestros ciclos no son regulares, pero al menos el margen de error no será demasiado grande.


Durante la ovulación, nuestro cuerpo nos mandará señales que también podemos interpretar en consecuencia: dolores en el vientre o en el costado, aparición de acné, cambios de humor, migrañas… Son aspectos que, lejos de ser meras “leyendas urbanas”, están relacionados directamente con los cambios hormonales que se producen en el organismo.


También existen otros métodos para medir nuestra fertilidad. Hay aparatos que se compran en farmacias y pueden detectar, mediante la orina, el nivel hormonal en nuestra sangre. Son un método más fiable y preciso, claro está. También en farmacias, o en la consulta de nuestro ginecólogo, pueden realizarnos un análisis de sangre para determinar nuestro período fértil. Si lo preferimos, o no nos fiamos de nuestros cálculos o regularidad, podemos optar por alguno de estos sistemas.